En México no deben existir ciudadanos de primera ni de segunda: AOC

Por Dr. Arturo Olivares 

La conmemoración del Día Internacional de las personas con discapacidad representa una gran oportunidad de generar una mayor conciencia de los derechos que tienen de vivir con dignidad.

….Tienen derecho a vivir de forma independiente, a ser incluidas en la comunidad, sin prejuicios ni cuestionamientos.

Son mujeres y hombres que a lo largo de su vida requieren respuestas individuales, familiares y de política pública en materia de educación, desarrollo personal, emocional, de inclusión laboral y de atención familiar.

La discapacidad es una problemática social derivada de las barreras físicas y sociales impuestas por la sociedad a las que enfrentan, limitando o eliminando el ejercicio de sus derechos.

Es tiempo de reforzar las acciones que hagan valer las oportunidades de desarrollo y progreso  de las personas con discapacidad.

En México hay 7.7 millones bajo esta condición representando el 6.4% de la población del país.

Es decir, 19.1 de cada 100 hogares vive al menos con una persona con discapacidad.

Además, debemos considerar que según cifras del INEGI hay otros 15.8 millones que tienen dificultades leves o moderadas para ejecutar alguna actividad de su vida cotidiana.

A nivel mundial, datos de la organización mundial de la salud, revelan que hay mil millones, 15% de la población mundial, aquejada por la discapacidad en alguna de sus formas.

Es oportuno alertar que la tasa de discapacidad aumenta debido al envejecimiento de la población y al incremento de la prevalencia de las enfermedades crónico-degenerativas.

Frente a este escenario, es indispensable la adopción de medidas que aseguren a esta población el acceso a una variedad de servicios de asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la sociedad evitando su aislamiento o separación de la misma.

Las personas con discapacidad tienen derecho a gozar del más alto nivel posible de salud y acceso al mercado laboral sin discriminación.

Sin embargo, hasta ahora, aunque han existido esfuerzos loables para evitar dicha discriminación, la realidad es que sufren los estragos de la marginación.

El 54.1% de las personas con discapacidad se encuentran en condición de pobreza, cifra superior a la tasa de prevalencia de la pobreza a nivel nacional que es de 46.2 por ciento.

Peor aun: la tasa de pobreza extrema de las personas con discapacidad se ubica en 12.7 por ciento, mientras que en el país es de 9.6 por ciento.

Es triste decirlo pero así es: quien sufre de una discapacidad tiene menor probabilidad de insertarse en el mercado de trabajo.

Si lo hace, se da con un menor salario que una persona sin discapacidad en ocupaciones similares.

En México del total de discapacitados, apenas 39% cuenta con un empleo y quien lo tiene, gana 33.5% menos que el resto, detallan cifras de la encuesta nacional de ocupación y empleo.

Es verdad que existen ordenamientos jurídicos que prohíben la discriminación por motivos de discapacidad pero no se cuentan con mecanismos concretos que permitan su instrumentación.

Ahí está la Ley para la Inclusión de las Personas con Discapacidad y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación; o el Programa Nacional de Trabajo y Empleo para las Personas con Discapacidad…

Sin duda son avances, pero debemos trabajar todos juntos: autoridades, empresas y sindicatos en la construcción de un esquema que garantice el cumplimiento de las disposiciones vigentes.

El primer paso lo da el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

Una de sus acciones inmediatas será apoyar a los discapacitados que viven en condiciones de pobreza.

Acaba de anunciar el apoyo a un millón con una pensión promedio de 1,300 pesos al mes.

A esta decisión, sería benéfico que las personas con discapacidad participen en el diseño, creación implementación, seguimiento y evaluación de nuevas políticas públicas que aseguren que sus necesidades serán abordadas y atendidas.

Es sano que la discapacidad no sea atendida exclusivamente desde una percepción médica, sino también desde una mirada social lo que permitiría que el entorno se adecue a ellos y no ellos a su entorno.

En México no debe haber espacios para ciudadanos de primera y de segunda, y menos podemos permitirnos hacer esa diferenciación por una discapacidad.

Los aquí presentes conocemos a una persona con alguna discapacidad y no me dejarán mentir:

Son extraordinariamente valiosas; con un gran talento, con una sensibilidad humana especial y con un empuje admirable para hacerse valer a pesar de la adversidad en la que viven.

Su bienestar es un asunto de justicia social, no alcanzarla sería fallarle a ellos y fallarnos nosotros.

No lo permitamos.  Muchas gracias.

 

03 Diciembre 2018

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